El Dique La Quebrada cumple 50 años: medio siglo cuidando el agua de las Sierras Chicas

Este 2026 se cumplen 50 años de la puesta en funcionamiento del Dique La Quebrada, una de las obras hidráulicas más importantes de las Sierras Chicas y una infraestructura estratégica para el abastecimiento de agua potable, la regulación de crecidas y la protección ambiental de la región.

Ubicado en la localidad de Río Ceballos, a unos 37 kilómetros de la ciudad de Córdoba; el embalse fue construido entre 1974 y 1976 y, desde entonces, cumple un rol fundamental para miles de vecinos de Río Ceballos, Salsipuedes, Unquillo, Mendiolaza, Villa Allende y Saldán.

Aunque se trata de uno de los embalses de menor tamaño de la provincia, su importancia trasciende sus dimensiones. La Quebrada forma parte de un sistema hídrico altamente sensible, donde cada decisión vinculada al manejo del agua impacta directamente sobre el ambiente, la seguridad hídrica y la calidad de vida de las comunidades.

Una obra pensada para una cuenca única

El embalse se encuentra en una cuenca serrana de apenas 36,88 km², alimentada principalmente por los ríos Colanchanga y Los Hornillos, que confluyen para dar origen al río Ceballos.

Esta característica convierte a La Quebrada en un sistema de respuesta rápida: durante lluvias intensas, el agua desciende rápidamente desde las laderas serranas hacia el embalse, por lo que el monitoreo permanente y la operación de la presa resultan fundamentales para atenuar crecidas y reducir riesgos aguas abajo.

Por este motivo, la gestión del embalse no depende únicamente del nivel del lago, sino también del seguimiento de las precipitaciones, el estado de la cuenca, la conservación de la vegetación y el comportamiento hidrológico de todo el sistema.

Una infraestructura estratégica

La obra de cierre corresponde a una presa de gravedad de hormigón de planta curva, construida por la empresa Sollazzo Hnos. S.A.

Entre sus principales características se destacan:

– 47,80 metros de altura sobre su fundación.
– 254 metros de longitud de coronamiento.
– Un volumen máximo normal de 3,30 hectómetros cúbicos.
– Un vertedero libre de 60 metros de ancho, distribuido en seis vanos, con capacidad para evacuar hasta 360 m³/s durante eventos de crecida.

A diferencia de las presas en arco, la estabilidad de La Quebrada depende principalmente de su propio peso, además de la resistencia del hormigón, la calidad de su fundación rocosa y el correcto funcionamiento de sus sistemas de drenaje y descarga.

Un embalse dentro de un área protegida

Una de las características que distingue a La Quebrada de otros sistemas hídricos provinciales es que toda su cuenca forma parte de la Reserva Hídrica Natural Parque La Quebrada, creada en 1987. Esta figura de protección tiene como objetivo preservar la calidad y cantidad del agua, conservar la vegetación nativa, prevenir la erosión y la sedimentación, ordenar los usos recreativos y proteger uno de los ambientes más valiosos del Chaco Serrano.

De esta manera, la gestión del embalse trasciende el mantenimiento de la infraestructura e incorpora una mirada integral sobre todo el territorio que hace posible el funcionamiento del sistema hídrico.

Mucho más que un embalse

Desde su inauguración en 1976, La Quebrada cumple múltiples funciones que resultan esenciales para el desarrollo de las Sierras Chicas. Su principal objetivo es garantizar el abastecimiento de agua potable para miles de habitantes del corredor serrano, especialmente durante los períodos de mayor demanda y en años de sequía.

Al mismo tiempo, el embalse contribuye a la atenuación de crecidas, ayudando a regular los caudales del río Ceballos antes de su paso por distintas localidades ubicadas aguas abajo.

Además, constituye un importante espacio para el turismo, la recreación y la educación ambiental, integrándose al paisaje serrano como uno de los sitios naturales más representativos de la región.

Durante estas cinco décadas, el Dique La Quebrada acompañó el crecimiento de las Sierras Chicas y se consolidó como una infraestructura clave para el desarrollo de la región. Hoy, frente a los desafíos que plantean el cambio climático, el crecimiento urbano y la necesidad de gestionar de manera sostenible los recursos hídricos, su importancia resulta aún mayor.

Desde la Administración Provincial de Recursos Hídricos (APRHI) se continúa trabajando en el monitoreo permanente de la cuenca, el mantenimiento de la infraestructura y la generación de información técnica que permita garantizar la seguridad de la obra, proteger el ambiente y asegurar el agua para las generaciones presentes y futuras.

A 50 años de su inauguración, el Dique La Quebrada continúa demostrando que el valor de una obra hidráulica no se mide únicamente por su tamaño, sino por el impacto que genera en el territorio y en la vida de las comunidades que dependen de ella.

 

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